España es un país con más de sesenta mil fisioterapeutas colegiados. Esta disciplina sanitaria cumple una función vital en la recuperación de lesiones y cirugías, pero no está orientada exclusivamente a la traumatología. Sus ramas también abarcan la uroginecología, que se practica en una clínica especialista en fisioterapia del suelo pélvico y aborda cualquier disfunción localizada en esta estructura de músculos y ligamentos de la pelvis.

En concreto, los fisioterapeutas expertos en el periné se ocupan de tratar el vaginismo, la incontinencia urinaria y fecal, los prolapsos, el estreñimiento, la micción frecuente o la diástasis abdominal, entre otros trastornos.

Otra de sus especialidades es la fisioterapia deportiva, que dirige sus esfuerzos al estudio y el tratamiento de aquellas patologías que afectan a los atletas: desde el codo de tenista y la fascitis plantar hasta las meniscopatías, los esguinces de tobillo y un largo etcétera de lesiones.

La neurorehabilitación, por su parte, engloba las técnicas de fisioterapia enfocadas a mejorar la movilidad y la coordinación de las personas con problemas neurológicos. Ha demostrado su eficacia en el proceso de recuperación de los afectados por lesiones en la médula espinal, accidentes cerebrovasculares o patologías neurodegenerativas como el Alzheimer o la esclerosis múltiple.

Como indica su nombre, la fisioterapia respiratoria tiene la misión de prevenir y tratar las enfermedades que afectan al aparato respiratorio. Sus ejercicios se proponen fortalecer el diafragma y optimizar la entrada de aire a los pulmones, mejorando la calidad de vida de usuarios de cualquier edad.

La fisioterapia geriátrica, en cambio, está reservada a las personas de edad avanzada que necesitan superar o sobrellevar dolencias renales, óseas o neurológicas. Porque el envejecimiento no está reñido con el bienestar, los fisioterapeutas de este campo emplean técnicas que combaten la pérdida de movilidad y devuelven la autonomía y la confianza al paciente.